Patrimonio Bordados


El patrimonio bordado de la Hermandad se centra en el ajuar de las imágenes de Ntra. Sra. de la Merced y María Stma. de los Dolores.

La Virgen de la Merced cuenta con un conjunto color marfil realizado a partir de los bordados de una antigua capa de salida del siglo XIX. Está compuesto por saya, escapulario y manto, siendo de autoría anónima. El escudo mercedario del escapulario procede de un antiguo hábito de la imagen de San Pedro Nolasco. Igualmente posee estandarte bordado en oro y sedas en 1902 por las Hijas de la Caridad, bajo diseño de Apolonio Corral González, que está presidido por una interesante pintura de 1757.

La pieza más moderna de su ajuar es un escapulario en tisú de plata con grácil dibujo asimétrico, ejecutado por Bordados Santa Clara en 2016.

Por lo que respecta al patrimonio de la Virgen de los Dolores, Nuestra Venerada Titular posee el conjunto isabelino, fechándose en el último tercio del siglo XVIII, de autoría anónima. Este formidable terno está compuesto por manto, saya, escapulario, mangas y mangüitos, destacando en su decoración las rocallas, las jarras asimétricas del manto y el corazón traspasado por los siete puñales del escapulario. Fue restaurado, a excepción del manto, en los Talleres Dueñas en 1994. El manto lo arregló, finalmente, Dña. Rosario Bernardino en 2011.

En cuanto a los conjuntos de salida del siglo XX, Nuestra Señora posee la saya blanca bordada por D. Justo Burillo en 1917, inicialmente en soporte de raso y pasada a tisú por las Madres Oblatas en 1996. Tenía un fajín a juego, perdido en fecha indeterminada. Durante los años cuarenta y cincuenta del pasado siglo, María Stma. de los Dolores vistió en las salidas procesionales la saya y mantilla procedentes del traje nupcial de la marquesa de Aracena, Dña. Ana Marañón y Lavín. Para el Jueves Santo de 1981, y en sustitución del, por entonces, deteriorado traje de Burillo, la Stma. Virgen estrenó la saya blanca de las Madres Oblatas, realizada a partir de los bordados de una antigua casulla de D. Francisco Villa.

Para el culto interno, Nuestra Madre muestra una saya dieciochesca color burdeos adquirida en 2016.

Además de estas piezas, se cuentan con otras menores como blondas y pañuelos, tocas de sobremanto y mantillas, fajines, pecherines y escapularios de mano.

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