Queridos hermanos en el Señor:
Cuando la vorágine de los días grandes comienza a desvanecerse y la serenidad de la fe permanece en
nuestros corazones, llega el momento propicio para reflexionar sobre lo vivido, agradecer lo compartido y,
desde la humildad, plantearnos cómo seguir mejorando.
Hemos vivido unos cultos y una cuaresma de encuentro entre hermanos, con un incremento significativo
en la participación, que nos han preparado espiritualmente para el día más esperado del año, el Jueves
Santo.
Es nuestra voluntad que la Hermandad esté viva durante todo el año, en el silencio de la oración, en la
entrega cotidiana, en el servicio callado, en quienes ven el ser cofrade como una manera especial de ser
cristiano.
El Jueves Santo, simplemente, mostramos al exterior lo que cultivamos hacia dentro: nuestra devoción,
nuestro amor y nuestra entrega a nuestros Sagrados Titulares, a quienes veneramos y cuidamos con
profunda dedicación.
Por ello, cada detalle se prepara con mimo, con esmero y con el mayor de los respetos, no solo por lo que
representa externamente, sino porque sabemos que detrás de cada morrión, medalla, o costal, hay un
hermano que hace su estación de penitencia, su ofrenda, su oración.
Quisiera, en primer lugar, agradecer al Cabildo Capitular de la Santa Iglesia Catedral por la estrecha
colaboración que mantenemos, por su cercanía y por su apertura constante. A nuestros directores
espirituales D. Jaime y a Don Álvaro, siempre presentes en nuestro caminar, guiándonos con sabiduría
hacia la Madre de los Dolores, que nos conduce al Redentor. Al diácono D. Javier y a los sacristanes, que
nos asisten con una generosidad silenciosa y entregada, y sin cuya labor callada no sería posible tanto
bien.
A todos los hermanos que han trabajado, de una forma u otra, en los preparativos y en el desarrollo de
nuestra estación de penitencia, mi más sincero agradecimiento. Vuestra implicación ha hecho posible un
Jueves Santo lleno de dignidad, recogimiento y belleza. Gracias también a los antiguos Hermanos
Mayores, cuya presencia es siempre motivo de alegría y ejemplo de fidelidad. Un ejemplo en el cual
mirarse.
A las Hermanas Camaristas y vestidor, por su delicadeza, cariño y sensibilidad para el atavío y la dignidad
de nuestros Titulares. Que Ellos os premien con bendiciones abundantes.
Recordamos con especial cariño a los hermanos que ya no están con nosotros, pero cuya memoria vive en
el rostro de nuestros Amadísimos Titulares. Que su alma goce de la paz eterna y que intercedan por
nosotros desde la presencia del Señor. A sus familias, nuestro abrazo fraterno y nuestro ruego para que
encuentren consuelo en la Virgen de los Dolores.
A los servidores de la cofradía, al equipo de orden y a quienes, sin vestir hábito, trabajaron para que todo
discurriera con fluidez y decoro, gracias por vuestra ejemplar entrega.
Al equipo de mayordomía, florista y a todos los que han dedicado tantas horas de esfuerzo: vuestro
trabajo ha quedado grabado en la historia de la Hermandad y en el corazón de Huelva.
A nuestros capataces y cuadrillas de costaleros. Os felicito por vuestro compromiso y quehacer durante
toda la cuaresma y estación de penitencia. Espero que os hayáis llevado la satisfacción de haber sido los
pies del Señor y de su Santísima Madre, y de haberlos mostrado a toda Huelva con fe y oficio.
Gracias sinceras a nuestras bandas: la Banda de Cornetas y Tambores del Stmo. Cristo de la Victoria
(León), la Agrupación Musical Santa Cruz de Huelva, y a la Banda de Música Ntra. Sra. del Cuervo (Sevilla),
por su sensibilidad musical, su saber estar y su impecable acompañamiento. Lamentamos profundamente
las erratas en algunos programas, que corregiremos con diligencia.
A la Excma. Diputación Provincial de Huelva bajo la presidencia de D. David Toscano Contreras, Hermana
Mayor Honoraria de esta corporación, por su presencia y respaldo continuo. Nos sentimos su hermandad
y con orgullo, así lo ponemos de manifiesto.
Nuestro reconocimiento también al Excmo. Ayuntamiento de Huelva, a Dª Pilar Miranda, y al Consejo de
Hermandades y Cofradías por su constante disposición, facilitando que vivamos una Semana Santa llena
de fervor y orden. En especial a D. Antonio González y D. Ignacio Molina, ya que, sin ellos, la histórica
estampa que hemos disfrutado este año a la salida no hubiera sido posible. Nos sentimos cuidados y
acompañados, y eso, hermanos, es de agradecer.
A la Excma. Sra. Decana de la Facultad de Empresariales, Dª Elena García de Soto, por su cercanía,
sensibilidad y predisposición.
A las fuerzas de seguridad, gracias por velar por nuestra seguridad y garantizar el buen desarrollo de
nuestra estación de penitencia, en especial a la Guardia Civil y Policía Nacional, que tuvimos el honor de
que nos acompañaran en el recorrido.
A la Junta de Oficiales, por su entrega y apoyo constante. Un equipo de personas increíbles, que saben
sufrir y que con su aliento me dan el sustento y el impulso necesario. Les pido disculpas si en alguna
ocasión no estuve acertado. Seguimos creciendo juntos.
A nuestro grupo joven, verdadero motor del futuro, por su alegría, compromiso y amor a la Hermandad:
que nunca falte vuestra luz. No olvidéis dar otro paso adelante.
A todos los cofrades, onubenses y visitantes que nos acompañaron en la calle: gracias por ser testigos y
partícipes de nuestra fe.
Y a ti, hermano, hermana: gracias. Por tu presencia, por tu oración, por tu paciencia, por tu testimonio. En
nombre de la Junta de Gobierno, reitero nuestra disposición para seguir creciendo como Hermandad.
Estamos siempre abiertos a sugerencias, correcciones y propuestas que nos ayuden a servir mejor.
Escuchar al hermano es una de nuestras prioridades. Contamos contigo.
Que la Virgen de los Dolores sea nuestro consuelo y guía; que el Santísimo Cristo de Jerusalén y Buen
Viaje, Nuestro Padre Jesús de las Cadenas y la Virgen de la Merced nos concedan la gracia de vivir con
plenitud el Evangelio, siempre de la mano del Santísimo Sacramento del Altar.
Recibid un fraternal y afectuoso abrazo en Cristo
David Bustamante López.
Huelva a 24 de abril de 2025.
