TRIDUO Y BESAMANOS DOLORES 2007 |
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| TRIDUO Y BESAMANOS A MARÍA SANTISIMA DE LOS DOLORES 2007 | ||||||
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Entre los días 12 y 14 de septiembre se celebró el Solemnísimo Triduo en honor de Nuestra Madre María Santísima de los Dolores. Nuestra Soberana Patrona aparecía entronizada en su altar de diario, el antiguo del Sagrario, especialmente exornado para la ocasión con numerosos buqués cónicos y centros de boris y stalium blancos, rodeada de dos piñas de cera blanca y cuatro blandones dorados con cera del mismo color y con la escolta del Estandarte Servita a su derecha y del Sine Labe a su izquierda. María Santísima lucía más radiante que nunca, gracias a la inspiradísima labor de su vestidor, Juan Robles, ataviada con la saya y escapulario del conjunto servita (el llamado isabelino) y con el manto negro de camarín de Nuestra Madre y Señora de los Dolores, cedido gentilmente para la ocasión por la querida Archicofradía Sacramental de Veracruz y Oración en el Huerto. Sobre sus sienes la corona sobredorada de Seco; y rostrillo de encaje y tul bordado en hojilla de oro enmarcaban su hermosísimo rostro. Puñal en su pecho y en su cintura fajín de tisú blanco del que pendía corazón de oro con los siete puñales. Como es tradicional, Nuestra Madre portaba pañuelo en su mano derecha y corona dolorosa de cuentas negras en su izquierda. Ocuparon la Sagrada Cátedra los Canónigos de la S.I. Catedral, M.I. Sr. D. Daniel Valera, Párroco Solidario de Nuestra Señora de la Merced, M.I. Sr. D. José Morales, Párroco de la misma, y M.I. Sr. D. Diego Capado, Párroco Solidario de la Purísima Concepción. Cada día comenzaba con el rezo de la Corona Dolorosa y terminaba con el canto de Salve Regina. El tercer día del Triduo, 14 de septiembre, Exaltación de la Santa Cruz, tuvo lugar la exposición de la reliquia del Santo Lignum Crucis a los pies de María Santísima, en su relicario de plata, sobre altar de madera dorada y rodeada por cera verde y claveles rojos. El día 15, Festividad de los Dolores de Nuestra Señora, Solemnidad para la Orden de los Siervos de María, esta antigua Venerable Orden Tercera expuso en Devoto Besamanos la Bendita imagen de María Santísima. Numerosos fieles y devotos se acercaron durante todo el día a rendir pleitesía a Nuestra Bendita Madre. La Sagrada Imagen, ataviada como para el Triduo, se encontraba a los pies de su altar sobre peana de terciopelo y damasco burdeos, con la reliquia del Beato Manuel González prendida de su escapulario a la altura del pecho. Sobre dos peanas de madera dorada, cedidas por la Comunidad de MM. Agustinas, lucían sendos candelabros de brazos de plata de ley, pertenecientes a la Hermandad de Nuestra Señora de la Bella Coronada, Patrona de Lepe. A la derecha del montaje el Guión Corporativo de la Hermandad y a la izquierda el Sine Labe. El Estandarte Mariano de La Merced ocupaba la hornacina de la Santísima Virgen. La hermosa jornada terminó con la celebración de la
Función Solemnísima en honor de María Santísima
de los Dolores, siguiendo el misal propio de la Orden Servita, en la
que la Albacea de Cultos leyó el Stabat Mater y el Secretario,
como marcan las Reglas, dio lectura a la renovación del juramento
de defender el Dogma de la Inmaculada Concepción de María,
juntamente con el Misterio de su Asunción a los Cielos. El panegírico
estuvo a cargo del M.I. Sr. D. José Morales, Director Espiritual
de esta Corporación, que en su homilía glosó parte
de la vida de María a partir de su Primer Dolor (la profecía
del anciano Simeón), refiriéndose también a la
devoción a los Dolores de Nuestra Señora, propagada por
los Siervos de María desde el siglo XIII, que en Huelva dieron
origen a nuestra Hermandad en el siglo XVIII y cuya llama, como servitas
laicos, han mantenido viva los hermanos de esta Corporación.
Recibimos ese día la amable visita de la Hermandad de la Salud,
Sacramental de San Francisco de Asís. El cuerpo de acólitos
“Siete Dolores de Nuestra Señora”, revestidos sus
componentes con las dalmáticas inspiradas en el hábito
servita, sirvió el altar, y la Coral de la Merced volvió
a emocionarnos con el canto del Stabat Mater, que nos hizo recordar
el momento de la salida de la Santísima Virgen el Jueves Santo
pasado.
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